Hoy se habla cada vez más de tarjetas de crédito, débito, prepago y revolving. Todos los sistemas que le permiten pagar a  de forma rápida y sencilla. Pero, ¿es realmente así? ¿Qué diferencias hay entre un tipo de papel y otro? Intentemos comprenderlo juntos.

La tarjeta de débito -o tarjeta de cajero automático- es la tarjeta con la que retiras dinero de los cajeros automáticos y realizas tus pagos. Estas transacciones se cargan directamente en su cuenta bancaria. El límite que puede retirar se establece por contrato y dentro de los límites de disponibilidad de su cuenta.

La tarjeta de crédito se le ofrece generalmente como un servicio adicional a su cuenta corriente. Permite retirar efectivo de la ventanilla (operación conocida como «anticipo de caja») o comprar productos y aplazar el pago al mes siguiente. El importe se cargará en su cuenta el día estipulado en el contrato (entre el 5 y el 15 del mes siguiente a la compra o retirada).

La tarjeta prepago le permite adquirir bienes por un importe igual a la suma que haya abonado previamente en la tarjeta. Útil para las compras en línea, ya que se puede establecer un límite máximo de gasto. Gasta sólo lo que hayas previsto y pagado.

Una tarjeta de crédito renovable es emitida por un banco o una entidad financiera y le permite pagos a plazos el pago de bienes adquiridos o reintegros realizados a un un coste adicional dentro de un límite máximo de crédito. Los tipos aplicados a esta facilidad de pago a plazos son muy elevados. Si el saldo de la cuenta corriente supera el importe del descubierto, el cliente deberá pagar además una comisión máxima por descubierto.

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